Después
Anónima
Después
La habitación huele a nosotros,
a deseo recién dicho.
Tus dedos aún me dibujan,
como si el cuerpo fuera mapa
y el placer, regreso.
No hay fuego,
solo brasas dulces,
ese calor que no se apaga
cuando el alma también se desnuda.
Anónima
La habitación huele a nosotros,
a deseo recién dicho.
Tus dedos aún me dibujan,
como si el cuerpo fuera mapa
y el placer, regreso.
No hay fuego,
solo brasas dulces,
ese calor que no se apaga
cuando el alma también se desnuda.
